Caro sufre un envenenamiento y Jimena y la reina Isabela (tía) llegan con un antídoto. Mientras Caro se queja de ardor y pide auxilio, una paciente resentida acusa a las dos de hipocresía por “poseer todo” y se niega a su compasión; exige probar las medicinas para demostrar lealtad. Tras recibir el antídoto enviado por la reina, mejora y pide que le transmitan un mensaje a Isabel, pero al final insulta y rechaza a sus salvadoras. El episodio concluye con la relación expuesta y la incertidumbre sobre las consecuencias de esa afrenta.