Durante la prueba de energía espiritual, Jimena resonó la línea espiritual mientras Carolina fracasó. Azucena propone usar sangre pura de la tribu para refinar una píldora que despierte a Jimena y anuncia que empleará la sangre de Carolina. Isabela y otros objetan, califican la medida de cruel y advierten que la refinación dañará cuerpo y espíritu. Carolina suplica "¡No, por favor, madre!" Azucena afirma que lo haría por el futuro de la tribu y solicita a Su Majestad decretar la refinación. La decisión queda pendiente y el destino inmediato de Carolina está en juego.