En el aposento real, la familia prepara una píldora con una planta medicinal hallada en el cráter del volcán para mejorar la energía de Jime antes de la prueba de mañana. Azucena (la tía) asegura que puede moderar la energía violenta, pero exige que Carolina pruebe la medicina cruda. Carolina se niega: su energía es baja y su sangre no es pura; teme morir. La madre presiona por el bien de la tribu; Isabela la acusa: si supieras que Carolina es tu propia hija, ¿serías tan cruel? Azucena ordena: "¡Trágatela!", dejando la decisión y su riesgo inmediato sin resolverse.