En la ceremonia, Isabela obliga a mantener con vida a Carolina dándole una píldora protectora para que permanezca consciente y sufra mientras terminan una pócima antes del ritual. El procedimiento se acelera: Jimena es presionada a tomarla y la tribu la proclama 'Su Alteza', y Isabela celebra que la heredera de dieciséis años lleva su sangre mientras celebra la invalidez de la otra joven. Azucena, indignada, revela que Carolina es en realidad hija de sangre de Isabela, dejando a Isabela frente a la posibilidad de arrepentimiento y una decisión inminente.