En este episodio, la sexta princesa enfrenta la amenaza de eliminar a una mujer que podría ayudar al Príncipe Guerrero, mostrándose dispuesta a sacrificar incluso a su propia sangre para proteger su plan de restauración. Mientras tanto, un canciller recibe una joya que le otorga control sobre asesinos en territorio enemigo, consolidando una alianza peligrosa. La protagonista regresa a una residencia precaria, donde le niegan su asignación mensual por considerar su vuelta inapropiada para el gasto. Ante esta restricción, ella advierte que encontrará métodos alternativos para obtener dinero, dejando en suspense su próxima reacción y decisiones.