Maite confronta a Raúl, su hermano mayor, recordándole su abandono cuando ella enfermó de tuberculosis en su vida pasada por lavar ropa en la mansión Baro. Raúl le prohíbe acercarse y la amenaza para que no lo toque. Maite se siente repudiada por la familia y se enfrenta a la realidad de que no es reconocida como parte de la mansión. Tras un incidente donde alguien se lastima la pierna, Maite asume la culpa y se muestra decidida a superar el odio y las dificultades en su camino. El episodio termina con la tensión abierta entre Maite y Raúl, dejando en suspenso su conflicto familiar.