Maite es perseguida por un grupo que quiere matarla, mientras lucha por sobrevivir en la noche sin posibilidad de regresar. La tropa falla en atraparla y decide retirarse, dejando claro que los líderes desean su muerte. Maite se enfrenta al miedo de morir, pero logra ganar tiempo gracias a la retirada de sus perseguidores. Al final, una mujer que aparece se parece exactamente a Maite, lo que plantea una nueva incógnita sobre su identidad y el próximo movimiento en esta peligrosa huida.
Maite Baro enfrenta la condena de reencarnar una y otra vez por no haber cumplido su misión de redimir a la familia Baro tras morir trágicamente tres veces. En esta vida, está rodeada de enemigos que quieren verla muerta, y se resiste a abandonar su lucha, incluso amenazando con vengarse de quienes la humillaron. Mientras planea ir por una mujer que se parece a ella, otro aliado propone huir del canciller para sobrevivir. Al final, Maite se ve obligada a actuar sola, enfrentando un peligro inminente que cambia el rumbo del enfrentamiento.
Tras ser enterrada viva por orden del canciller, Maite Baro revive inesperadamente, desafiando a quienes intentaron acabar con ella. Los sirvientes, culpando a una anciana por engañarlos, reciben sobornos para cumplir la orden, pero al descubrir que Maite sigue con vida, la situación se vuelve tensa. Maite, ahora reencarnada en una zorra llamada Morena, se une a otra persona decidida a vengarse y hundir la mansión Baro. Mientras Maite lucha por recuperarse, su nueva identidad y aliados marcan un giro inesperado que amenaza la estabilidad de su entorno inmediato.
En este episodio, la hija mayor del canciller enfrenta críticas y sospechas tras la ausencia frecuente de su familia, especialmente de su hermano mayor, quien aspira a ser Campeón militar. Se revela que el emperador ha ordenado su matrimonio con Carlos Ortiz, un apuesto príncipe Guerrero, lo que genera tensión debido al desdén de su familia y la misteriosa identidad de su prometido. Mientras ella empieza a investigar a fondo, sospecha que la familia Baro podría estar ocultando algo para evitar una investigación. El episodio termina con la decisión de conocer a la futura esposa, abriendo la puerta a conflictos inmediatos.
Maite regresa a la casa familiar y provoca rechazo al entrar por la puerta principal sin permiso. Una sirvienta intenta imponer las órdenes de la señora Irene, pero Maite desafía su autoridad, causando tensión con los demás presentes, incluido el Canciller, quien le recuerda que debería respetar a su padre. Se revela que Maite y el Príncipe Guerrero están comprometidos, lo que aumenta la presión para mantener la armonía familiar. Sin embargo, la hostilidad hacia Maite crece, y ella amenaza con hacer que su regreso sea motivo de arrepentimiento para quienes la subestiman.
En este episodio, la sexta princesa enfrenta la amenaza de eliminar a una mujer que podría ayudar al Príncipe Guerrero, mostrándose dispuesta a sacrificar incluso a su propia sangre para proteger su plan de restauración. Mientras tanto, un canciller recibe una joya que le otorga control sobre asesinos en territorio enemigo, consolidando una alianza peligrosa. La protagonista regresa a una residencia precaria, donde le niegan su asignación mensual por considerar su vuelta inapropiada para el gasto. Ante esta restricción, ella advierte que encontrará métodos alternativos para obtener dinero, dejando en suspense su próxima reacción y decisiones.
Maite alcanza una racha impresionante ganando apuestas, acumulando casi el valor anual de la mansión Baro, lo que provoca la ira y humillación de quienes la rodean. Su audacia para apostar desafía la reputación que otros intentan imponerle. La confrontación aumenta cuando el hermano mayor de Maite aparece, reclamando autoridad y cuestionando su atrevimiento. Sin embargo, Maite responde desafiante, negando su poder sobre ella y rechazando su autoridad. El episodio termina en un punto crítico, con Maite firme ante la presión familiar y social, dejando en suspenso la próxima respuesta de su hermano y las consecuencias inmediatas de su desafío.
Maite confronta a Raúl, su hermano mayor, recordándole su abandono cuando ella enfermó de tuberculosis en su vida pasada por lavar ropa en la mansión Baro. Raúl le prohíbe acercarse y la amenaza para que no lo toque. Maite se siente repudiada por la familia y se enfrenta a la realidad de que no es reconocida como parte de la mansión. Tras un incidente donde alguien se lastima la pierna, Maite asume la culpa y se muestra decidida a superar el odio y las dificultades en su camino. El episodio termina con la tensión abierta entre Maite y Raúl, dejando en suspenso su conflicto familiar.
En este episodio, una mujer llamada Elisa finge una lesión en la pierna para atraer a quienes ocultan secretos. Aunque parece indefensa, sorprende al mover un objeto pesado, demostrando su fortaleza. Sin embargo, la situación se complica cuando Raúl, un hombre cercano, sufre una fractura grave en la pierna, lo que arruina sus posibilidades como campeón militar. La madre de Raúl culpa directamente a Elisa por el incidente, criticando su comportamiento y su reciente regreso. La tensión crece mientras la familia enfrenta las consecuencias y duda sobre el futuro de Elisa en su comunidad.
En este episodio, la madre y Raúl conspiran para controlar a una mujer que consideran arrogante y problemática. La madre ordena lastimarla, dañándole la pierna para someterla. La mujer recuerda cómo Raúl la torturó en su vida pasada, lo que intensifica su odio y resentimiento contra él. Mientras tanto, llega el vestido nupcial anticipadamente, creando presión urgente para modificarlo antes de su boda programada dentro de un mes. El episodio termina con la mujer enfrentando la doble amenaza de su lesión y la boda inminente, impulsada por la manipulación de su madre y Raúl.