En este episodio, Nuria Quijas enfrenta la consecuencia de sus celos hacia Eva, al admitir que contrató a personas para molestarla. Su disculpa refleja un intento de mejorar tras su internamiento, mientras alguien en la familia le advierte que si vuelve a causar problemas, podría ser recluida nuevamente. La tensión entre Nuria y Eva marca el conflicto principal, agravado por la presión familiar para mantener la paz. El episodio termina con Nuria prometiendo portarse bien, pero queda en suspenso si podrá cumplirlo bajo las estrictas reglas de su tratamiento mental.