Nuria, antes altanera, muestra ahora una actitud dócil al entrar a una casa desconocida bajo la vigilancia del hermano mayor de la familia Quijas, quien la protege y amenaza con internar a quien le haga daño. Durante la comida, Nuria revela que sufrió hambre extrema y abuso en el pasado, enfrentándose a dudas y acusaciones sobre quién es responsable de su situación. La tensión aumenta cuando se cuestiona si Luis realmente la habría lastimado, dejando en duda su seguridad y el verdadero alcance de la protección familiar, mientras Nuria lucha por recuperar su dignidad.