En este episodio, Diego mantiene intacta la habitación de Nuria, prohibiendo que nadie toque sus pertenencias desde que ella se fue. Nuria lucha con sentimientos de exclusión, cuestionando si alguna vez fue parte de la familia. Mientras cuida el osito de peluche, Diego insiste en protegerlo, creando tensión cuando Nuria accidentalmente lo ensucia. A pesar de la aparente calma, Nuria desafía la reglas y provoca a Diego a confrontarla físicamente. La confrontación queda abierta, dejando en suspenso qué decisión tomará Diego frente al reto inesperado de Nuria.