Luis se niega a aceptar que su sobrina Diana haya recibido una carta de admisión a la universidad y exige que sea su hijo Juan quien la utilice para mantener el prestigio familiar. Diana defiende con firmeza su derecho a estudiar, enfrentándose al prejuicio de Luis, que insiste en que como mujer debe dedicarse al hogar y no a la educación. La madre de Diana intenta mediar sin éxito y enfrenta la desaprobación social por valorar a su hija sobre un hijo varón. Ante la persistente oposición de Luis, la decisión de Diana sobre su futuro académico queda en suspenso, con la amenaza velada de que solo podrá ir si él lo permite.