En una comunidad gobernada por tradiciones, Diana, una joven de 18 años, es ofrecida como sacrificio para apaciguar la ira del Rey Dragón y garantizar prosperidad. Su padre, quien la crió desde niña, se opone vehementemente y acusa a otros de conspirar para sacrificarla. A pesar del peligro y la desaprobación, Diana decide escapar para salvar su vida. Sus padres la apoyan con dolor, instándola a huir y a tener éxito para que ellos puedan vivir sin miedo. El episodio termina con Diana corriendo hacia un destino incierto, mientras la amenaza persiste y sus perseguidores se acercan.