En este episodio, el grupo empresarial Imperial anuncia que demolirá el pueblo para construir un resort, ofreciendo una compensación de al menos 500 mil por cada casa. Mientras discuten quién recibirá la propiedad, surge la tensión sobre Diana, una joven ausente y suponidamente desaparecida, cuyo destino genera sospechas y resentimientos entre los vecinos. El conflicto se intensifica cuando obligan a los residentes a firmar la cesión de sus viviendas, enfrentando la presión de entregar sus hogares a favor de Juan, mientras una persona desafiante insiste en resistir las imposiciones. El episodio termina con la firma forzada que podría definir el futuro del pueblo.