En este episodio, Rosa castiga brutalmente a una niña llamada Rimata, exigiendo silencio y obediencia extrema. La tensión crece cuando Rosa revela que deben llevar a Rimata esa noche a los Talves, una familia que busca un corazón compatible para su hijo enfermo. La niña es la única opción viable, por lo que los Ortiz, su familia, deben entregarla para asegurar protección a largo plazo. Rosa propone además aprovechar la situación explotando y vendiendo las pertenencias de Rimata, planteando una decisión moral cuestionable que abre un futuro incierto para la niña y su familia.