Selina se siente mal y Dylan la lleva urgentemente al hospital para un chequeo, mientras alguien cercano teme por la salud del nieto. Durante la visita, surgen tensiones entre dos personajes: una mujer insiste en que Selina aborte, alegando que ya tiene suficientes problemas con otro hijo, y amenaza con no perdonar si algo le pasa al bebé. Dylan es confrontado y expulsado de la escena por un tercero que destaca las diferencias entre ellos. El episodio termina con Selina pidiendo ayuda desesperadamente para salir de la situación, dejando en suspenso su destino y el del bebé.