Gloria intenta ser recibida por el comandante Martín con regalos, proclamando que estudió en el extranjero y lo admira, pero la mansión está custodiada y otras mujeres la ridiculizan. Al no poder entrar, le entrega un objeto a alguien para que se lo lleve a Martín y así lo identifique. Otros hablan de la moneda de la gran general, un símbolo que obliga a conceder audiencia incluso al comandante. El episodio termina con la incertidumbre de si el mensajero y la moneda conseguirán que Martín la reciba.