Un niño entrega al comandante Martín una moneda de oro y un mensaje: la gran general pertenece a la familia Santos y debe presentarse. En el pueblo la gente se burla: señalan a Gloria, la mendiga y hermana de Nicolás, como improbable candidata. Nicolás la defiende, pero los vecinos la ridiculizan. El comandante ordena preparar el auto para ir a los Santos. Gloria llega a la casa esperando entrar al banquete y es humillada y expulsada por los presentes. Cuando alguien pronuncia su nombre, la inminente llegada de autoridades al banquete deja en suspenso si será reconocida o rechazada.