Carmen, una pasante embarazada de trillizos y en riesgo de aborto por desnutrición, enfrenta tensión en su trabajo en el Grupo Mendoza mientras lucha por conservar su puesto fijo. Federico Mendoza, el presidente, experimenta síntomas extraños que podrían estar vinculados al embarazo de Carmen debido a una misteriosa resonancia física entre ellos. En la oficina, la supervisora Laura Silva y otros presionan a Carmen, sospechando de su embarazo y cuestionando su conducta, mientras su familia la obliga a casarse si no logra el puesto. El episodio termina con Carmen decidida a conseguir el puesto para evitar el matrimonio forzado.
Una joven comienza a trabajar en el departamento de diseño tras una relación íntima con su jefe, quien enfrenta presiones familiares por no comprometerse con nadie. En la oficina, la protagonista sufre el rechazo y la humillación de una empleada veterana que la menosprecia por su origen y educación, incluso insinuando falsamente su trabajo en un bar. A pesar de completar sus tareas y ayudar a sus colegas, la joven es amenazada con ser despedida si no se somete a las reglas internas. El episodio termina con la protagonista enfrentando la posibilidad de perder su puesto si no cede a la presión.
Una mujer suplica a su antigua compañera, ahora jefa, por un trabajo en la empresa, enfrentándose a humillaciones y la exigencia de arrodillarse para conservar su puesto. La negativa casi provoca su despido junto a otros empleados, hasta que un hombre interviene para otorgarle un contrato fijo y castigar a la supervisora por acoso. En medio de esta tensa dinámica laboral, la mujer logra mantener su empleo, pero la decisión genera un ambiente marcado por el poder y la obediencia, dejando en suspense cómo manejarán esta nueva jerarquía los afectados.
La protagonista recibe un sueldo de setenta mil y confirma que el Sr. Mendoza le otorgó un puesto fijo en la empresa, lo que le permite quedarse en la ciudad y evitar regresar a su pueblo donde la presionan para casarse. Su madre insiste en que le envíe dinero y amenaza con acudir a su trabajo si no cumple. Mientras tanto, en otro lugar, un hombre cercano a Federico Mendoza es rechazado bruscamente por una mujer que se presenta como heredera del Grupo Solís. El episodio termina con la inesperada llegada de la misma mujer a la empresa, generando sorpresa y tensión inmediata.
En este episodio, el protagonista Fede se ve obligado a jugar cartas bajo presión para cubrir apuestas del presidente, alguien poderoso que intenta manipularlo. Aunque Fede confiesa que es estéril y que nunca podrá dar un bisnieto, sus abuelos le exigen cumplir esa expectativa familiar. En la partida, Fede pierde un edificio debido a la trampa y el aprovechamiento de su distracción cuando una mujer entra en la escena. Desesperado por el daño económico, enfrenta la difícil situación de cómo pagar lo perdido mientras la presión aumenta sin resolver aún su destino.
En este episodio, una mujer participa en un juego de apuestas junto a Fede, un hombre que hasta ahora parecía distante. Los demás notan su inusual interés y protección hacia ella, al punto que Fede le enseña a jugar y la defiende ante comentarios ajenos. La mujer asegura no conocerlo, aunque esto contrasta con eventos recientes que sugieren lo contrario. Al final, tras ganar dinero, Fede lleva a la mujer a su habitación para que descanse, dejando en el aire la naturaleza exacta de su relación y la verdadera razón de su repentino interés.
Una mujer enfrenta la presión económica tras devolver setecientos mil a su jefe Mendoza, quien insiste en que solo quiere ofrecerle un puesto fijo y rechaza el dinero. Aunque ella duda en aceptarlo, Mendoza insiste en olvidar el pasado entre ellos. En casa, su madre la confronta al descubrir que está embarazada, cargándola de reproches y demandando setenta mil para ayudar a la familia, sin ofrecerle apoyo. La mujer queda atrapada entre la negativa de su jefe y las exigencias familiares, sin saber cómo resolver su difícil situación económica y personal en este instante crítico.
En este episodio, Carmen enfrenta a su madre que la presiona para dejar el departamento porque el heredero del Grupo Mendoza compró esa zona para construir un centro comercial. Su madre la amenaza con obligarla a volver al pueblo y casarse si no consigue un trabajo fijo. Carmen, embarazada y con miedo a perder su empleo, se niega. Un hombre cercano a Magdalena observa la situación, mostrando preocupación por Carmen. La presión aumenta cuando Carmen revela que quiere un puesto fijo para salir adelante, revelando la verdadera causa de su lucha. El episodio termina con una tensión creciente y una oferta inesperada que podría cambiarlo todo.
Tras la lluvia, una mujer se queda dormida en el auto de su jefe, el Sr. Mendoza, quien la ayuda pese a que accidentalmente ensució su coche y derribó su casa. La mujer decide buscar un hotel mientras el jefe intenta ofrecerle quedarse en el dormitorio del personal, pero se revela que solo los empleados con más de un año pueden vivir allí, destacando que otra empleada cercana al jefe ya goza de ese privilegio. El jefe está preocupado por el estado de la mujer, que se siente mal y teme que él la vea con recelo. Él ordena chequeos médicos para todo el personal, aumentando la tensión al no saber qué le ocurre a ella.
En este episodio, Carmen lucha por mantener su trabajo en el Grupo Mendoza mientras enfrenta la presión de la Sra. Pérez, quien se apropia de su diseño y la amenaza con despedirla. Al mismo tiempo, Carmen, embarazada inesperadamente de trillizos, sufre síntomas preocupantes y se desmaya en el trabajo, lo que alarma al Sr. Mendoza. Sin embargo, la situación empeora cuando una rival confiesa haber robado su identidad académica y la amenaza si la despiden. El episodio culmina con Carmen desmayada y los demás deciden sacarla del lugar, dejando abierta su suerte y la tensión en la empresa.