En pleno vuelo un motor sufre sobrecalentamiento y no hay pilotos disponibles; solo queda seguir las instrucciones del niño en cabina. El niño ordena a Carlos bajar el N1 del motor derecho, cerrar la válvula de combustible, ejecutar el protocolo de extinción y preajustar el tren de aterrizaje. Los pasajeros entran en pánico y dudan que un niño pueda pilotear. El niño activa el modo manual y, entre alarmas, pide pisar los pedales mientras insiste en que debe salvar a su papá. El episodio termina con el piloto estrella solicitando entrar en acción y el aterrizaje aún por resolverse.