En plena emergencia, el parabrisas de la cabina explota y la tripulación resulta herida a diez mil metros; el piloto automático está desactivado y varios sistemas fallan mientras enfrentan montañas y deben ganar altitud. José está inconsciente; un niño interviene, envía el código 7700 e introduce comandos de piloto, sorprendiendo a la tripulación. El motor derecho se incendia y solo queda un motor funcional; las acciones del niño son correctas y alguien se ofrece: “Yo te ayudo”. Queda la decisión de confiar en el niño para estabilizar el avión.