En este episodio, la princesa Orquídea llega tarde a un evento crucial, generando murmullos y críticas por no liberar los 100 millones de monedas destinados a salvar vidas. La gente teme que su demora refleje falta de compromiso o intención de desperdiciar el dinero, lo que sería visto como una traición al Imperio. Frente a la presión y las acusaciones, Orquídea desafía a los presentes, negándose a ceder el dinero a quienes la desprecian, prefiriendo incluso desecharlo antes que servir a sus enemigos. Este giro tensa las relaciones y deja en el aire el destino del fondo vital para el Imperio.