Omar enfrenta una confrontación con otros jefes de la Hermandad del Puerto, quienes lo acusan de traidor y dudan de su capacidad para continuar liderando. Le exigen renunciar y le proponen un desafío: solo podrá mantener el liderazgo si derrota a sus rivales de manera justa. A pesar de las dudas de sus seguidores, Omar acepta la competencia, convencido de que su poder radica en guiar a su gente hacia una vida mejor en la nueva era tras el cambio político de 1997. El episodio termina con Omar decidido a demostrar que puede liderar y ganar respeto en esta etapa crucial.