El Sr. Mendoza negocia el alquiler de su local deteriorado, inicialmente pidiendo 700 al mes, pero acepta 2,100 por tres meses tras recibir la renta por adelantado. A pesar de sus dudas, el trato se concreta rápidamente. Mientras tanto, Lucho informa que ya no queda dinero en su cuenta, pero confía en que la próxima semana la familia Solís anunciará un desarrollo que hará subir el valor de los locales. Mendoza, consciente del poder que tiene, advierte que si se niega a seguir alquilando, la cadena financiera del Grupo Solís colapsará pronto.