Isabel enfrenta la humillación cuando un grupo la confronta sobre su relación con Juan, expresándole que nadie cree que él se casará con ella debido a su apariencia. Cansada de fingir, Isabel se plantea revelar la verdad, pero recibe un duro reproche que la señala como fea, tonta y despreciada por toda la familia. Se entera de que todos, incluida la madre de Juan, prefieren a Ana, su rival, y que siempre fue rechazada y aislada pese a sus esfuerzos por no causar conflictos. El episodio termina con Isabel cuestionando por qué aún continúa soportando esa situación y sintiéndose cada vez más sola.