Isabel, sin dinero y tras ser abandonada, se enfrenta a la difícil decisión de casarse con Alberto Temes, un hombre con pocos bienes pero dispuesto a formalizar la unión. Alberto le recuerda la deuda de haberle salvado la vida y plantea el matrimonio como solución para ambos. Aunque Isabel duda por su apariencia y situación, ambos reconocen que, a pesar de sus limitaciones, podrían ser compatibles. La propuesta provoca tensión y desconfianza, mientras acuerdan hacer los trámites una vez Isabel se recupere, dejando abierta la incertidumbre sobre las intenciones reales detrás del compromiso.