Alejandro Valdés llega a recoger a una mujer con quien pasará el resto de su vida, en medio de comentarios sobre su apariencia y la fortuna de la familia Herrera. A pesar de la apariencia de pareja perfecta, en la noche de bodas Alejandro deja claro que el matrimonio es por deseo de su padre y no espera consumarlo ni crear un vínculo afectivo. Propone vivir separados en la misma casa, respetando a su esposa pero sin dar más. Ella acepta en silencio, mientras Alejandro se retira dejando incertidumbre sobre el futuro de su relación.