En este episodio, el Reino Sur enfrenta la decisión de casar a dos princesas con el Reino Norte y las Tierras Salvajes mediante un método de sorteo con palitos. La segunda princesa, Inés, resulta asignada al Reino Norte, considerado próspero y fuerte, mientras que la otra princesa debe ir a las Tierras Salvajes, un lugar temido por su rudeza y costumbres brutales, como la poligamia extrema. Inés cuestiona la justicia del proceso y la autoridad de su padre, pero finalmente, bajo presión, acepta casarse y partir a las Tierras Salvajes, dejando en el aire las consecuencias de esta decisión y el destino incierto de su hermana.