Una mujer llega a la casa de su familia con canastos llenos de frutas y productos locales como regalo, destinados a su madre. Sin embargo, el padre los recibe con desprecio, comparando estos obsequios con el jade valioso que trajo su yerno y desestimando la calidad de los productos por considerarlos insignificantes y hasta insalubres. La mujer defiende los regalos al explicar que ella y su esposo los eligieron cuidadosamente y que tienen gran valor. Ante la duda, el padre ordena abrir los canastos para comprobar qué contienen realmente, poniendo en riesgo la aceptación de esos obsequios en esta visita familiar.