Inés llega a las Tierras Salvajes y descubre que la tierra es mucho más próspera de lo que se creía, con miles de cabezas de ganado y riqueza oculta. Su esposo le encomienda cuidar ese patrimonio pero duda de sus capacidades, asignando el trabajo físico a un joven mientras ella solo debe gestionar el dinero. Inés enfrenta la presión de ajustarse a esta nueva realidad y a las expectativas de su esposo. El episodio termina con la sugerencia de prepararse para su noche de bodas, junto a un ungüento íntimo que aumenta la tensión sobre su futuro inmediato en el clan.