Una mujer descubre que la valiosa pintura de su familia es menos apreciada que creía, usada incluso como mantel o leña. Durante una conversación, un hombre cuestiona el valor del jade, defendido por otra persona que afirma que en el Reino del Sur piezas pequeñas pueden comprar ciudades enteras. Al revisar piedras y minerales locales, se revela que, aunque las piedras parecen insignificantes, en realidad tienen gran valor, especialmente en tres montes ricos en minerales y oro. El episodio termina con la sorpresa de que esos montes contienen oro, planteando nuevas decisiones sobre su destino.