Una mujer despierta confundida y escucha a cuatro niños que la llaman mamá mientras expresan su temor a ser separados y entregados a otros. Ellos le ruegan que no deje la escuela ni venda a Melisa y Darío, pese a la terrible situación económica que enfrentan tras la muerte del padre. Ella recuerda una novela llamada 'Los Tiempos de Hambruna', donde una madrastra maltrata a sus hijastros durante una época de hambre y desastre. El episodio termina con la mujer enfrentando la dura realidad y el posible destino que la espera junto a esos niños, encerrados en un conflicto difícil de resolver.
La madrastra enfrenta una crisis económica tras la muerte del esposo en la guerra, dejando a la familia sin comida ni dinero. Para evitar el hambre, obliga a los niños a ganar vales de ración trabajando, lo que genera miedo y desconfianza. Un rumor falso de que la madrastra quiere vender a los hijos provoca que Raúl y sus hermanos huyan. Diez años después, Raúl regresa como general, y sus hermanos también han triunfado. La madrastra busca corregir malentendidos para evitar su condena, enfrentando el rechazo mientras intenta cambiar la opinión de los niños.
En este episodio, una madre lucha por alimentar a sus hijos en medio de la pobreza, usando lo último de sus recursos, lo que genera temor entre los niños sobre ser vendidos para sobrevivir. Mientras la familia enfrenta la escasez, la madre decide cocinar una comida especial que incluye huevos, un lujo en su situación. La madre se muestra estricta y posesiva con los huevos, pero al compartirlos y mostrar afecto hacia Melisa, logra aumentar la confianza y gratitud de la niña. El episodio termina con la revelación del misterioso sistema 'Sólo mamá es la mejor', que registra la respuesta emocional de los hijos, dejando abierta la duda sobre las consecuencias de esta dinámica familiar.
En plena hambruna, Lilian intenta alimentar bien a cuatro niños usando un sistema de puntos para canjear suministros, pero agota la comida disponible. Ramona la acusa de derrochar recursos y sospecha que Lilian utiliza la comida para favorecer a una supuesta amante. La desconfianza escala cuando Ramona sugiere que Lilian planea vender a dos niños, lo que genera tensiones entre ellas. Lilian responde desafiante, defendiendo su papel. Mientras preparan la última comida juntos, los niños temen ser abandonados si Lilian se vuelve a casar, lo que los impulsa a planear escapar, pero antes deben alimentarse para tener fuerzas.
En este episodio, los niños sufren malos tratos de su madre, quien les amenaza por robar comida, pero ellos se esfuerzan por comer para ganar fuerzas y poder escapar cuando su hermana sea vendida. Aunque desconfiados, notan un cambio cuando su madre les ofrece comida buena por primera vez, lo que aumenta su gratitud hacia ella. Mientras tanto, una mujer vestida con cuidado llega con órdenes de llevar a los niños a un comprador antes de las diez del día siguiente, revelando que todo ha sido un engaño. La tensión aumenta ante la inminente venta y la incertidumbre del destino de los niños.
En este episodio, un grupo preocupado descubre que un tratante planea vender a Elías y Melisa al día siguiente. Sospechan que una mujer cercana a ellos los está engañando y usando un falso trato para bajar su defensa. Deciden escapar durante la noche mientras el tratante duerme para proteger a los niños. Sin embargo, uno de los hombres amenaza violentamente a quien intente venderlos. La mujer, antes ignorada, muestra un cambio inesperado, cubriendo a Elías con una manta, lo que genera dudas sobre sus verdaderas intenciones y deja abierta la incertidumbre sobre el destino de los niños.
Lilian intenta vender a Melisa, una niña enferma, para mantener a su familia y a su amante, lo que provoca la reacción inmediata de vecinos que intentan detenerla y alertan a las autoridades. La comunidad la confronta con acusaciones sobre la ilegalidad y la inmoralidad de sus actos. Mientras Lilian se resiste, Melisa sufre convulsiones graves por fiebre, y es llevada urgentemente a un centro de salud donde el doctor diagnostica encefalitis, advirtiendo riesgo de daño cerebral. El episodio termina con la incertidumbre sobre el destino de Melisa y la consecuencia de las acciones de Lilian.
Lilian lleva a Melisa, una niña que sufre fiebre alta, al centro de salud para tratarla, tras haberla descuidado y castigado cuando estuvo enferma. Aunque hay dudas sobre sus intenciones, el médico confirma que Melisa tiene neumonía y requiere un tratamiento costoso que Lilian probablemente no querrá pagar. Mientras tanto, otro personaje, suplicando a Lilian, le pide que no abandone a Melisa y se ofrece a pagar la deuda incluso si debe mendigar o venderse. El episodio termina con esta súplica dramática, dejando la decisión de Lilian incierta.
Una mujer joven pide desesperadamente ayuda para salvar a su hermana pequeña enferma, ofreciendo devolver el dinero que no tiene para costear el tratamiento. A pesar de sus súplicas ante el doctor, este le dice que sin dinero no pueden tratar a la niña y que debe llevársela. La joven se siente impotente y culpable por no proteger a su hermana mientras intenta reunir fondos, canjeando puntos que no alcanzan para cubrir los gastos. El episodio termina cuando ella enfrenta la decisión crítica de seguir luchando o aceptar la negativa del hospital.
La madrastra enfrenta el rechazo de la abuela Lilian, quien la desprecia por considerarla inútil, pero ella le pide una oportunidad por el bienestar de los niños huérfanos. Mientras tanto, la madrastra se esfuerza por mejorar la salud de Melisa preparando comidas nutritivas, ganándose poco a poco la gratitud de Raúl. Sin embargo, la abuela intenta limitar los recursos para los niños, lo que genera tensión. A pesar de la escasez y las dificultades, los niños insisten en trabajar y asistir a la escuela con una sola comida diaria. El episodio termina con la incertidumbre sobre cómo enfrentarán estos nuevos desafíos.