Gael está gravemente herido y sólo puede salvarlo la sangre de un familiar, pero su padre, el señor Vega, duda pues Gael está ciego y considera que eso lo hace inútil para la familia. En la clínica, una mujer que no tiene familia propia se ofrece a donar sus córneas para devolverle la vista a Gael, a pesar de pertenecer a un mundo social distinto al de él. La mujer promete no ser una carga y apoyarlo como sus ojos y familia. El episodio termina con la mujer dándole a Gael una piedra de jade heredada, simbolizando su compromiso y la esperanza de una nueva vida para él.