En este episodio, una mujer lleva a un hombre llamado Enzo herido a un lugar más adecuado para su recuperación fuera del calabozo, al Lago de la Luna. A pesar de que su condición es grave y sus alas parecen incurables, ella insiste en aplicar un tratamiento para acelerar su curación. Descubre que aunque su poder de sanación ha mejorado, los tendones están muy dañados y requieren un ingrediente raro: la hierba de sangre del dragón, que solo se encuentra en el peligroso Bosque del Dragón Caído. Decidida a salvarlo, ella planea adentrarse en ese territorio prohibido, desafiando las advertencias sobre el riesgo mortal que implica.