Simón se muestra recuperado y con sus alas sanadas, lo que sorprende a los presentes. Sin embargo, él mismo afirma que puede romperlas repetidamente y reta a morir en combate. En una confrontación, Simón demuestra una fuerza asombrosa al derribar a Hugo, lo que desconcierta a sus adversarios. Mientras sus seguidores exigen venganza y castigo para quien hirió a Simón, él crea una barrera mental para defenderse. Frustrado por la resistencia, un antagonista decide enfrentarlo personalmente, intensificando el peligro. La escena termina con una inesperada llamada a Nora, preparando un giro inesperado en el conflicto.