En el mercado, Alonso vende pepinos a un precio inusualmente alto, destacando su calidad y frescura. Rosa, su antigua conocida, lo visita y se sorprende por su habilidad como hortelano. Alonso explica que sus pepinos son cultivados en la tierra que dejó su abuelo y son 100 % naturales, justificando así el costo. Mientras algunos compradores se interesan, otras personas sospechan que el alto precio puede ser una estrategia del hotel Navarro. Al final, Ana y otros deciden investigar si el vendedor está vinculado a un posible engaño del hotel, apuntando a una confrontación inminente.