Alonso enfrenta críticas familiares por mantener un compromiso con una mujer mientras vende verduras, y su esfuerzo es desestimado por su entorno. Lidia, quien ama a Julio, insiste en romper su compromiso con Alonso y promete convencer a sus padres de cancelarlo. Por su parte, Alonso defiende la viabilidad de su trabajo en el campo, rechazando la ayuda que le ofrecen y la burla de otros. La tensión crece cuando alguien exige pasar y llega un comprador tras dos días de espera, dejando abierta la incertidumbre sobre el futuro de Alonso y su lucha por independencia.