Celia enfrenta la crisis familiar cuando su padre, Paco, pierde todo el dinero y decide que debe casarse con el hijo del alcalde para saldar sus deudas. Su madre se opone, preocupada por el futuro ruinoso de Celia, quien desea continuar estudiando tras recibir una carta de admisión. Paco insiste en romper la carta y obliga a Celia a aceptar el matrimonio arreglado como solución. A pesar de sus súplicas, la presión aumenta y el episodio termina con la imposición de que Celia se case al día siguiente, dejando su destino incierto y en tensión.