El alcalde informa a un hombre adinerado que el Grupo Honores iniciará un desalojo y exige que su familia asista a una reunión. El hombre, presionado por una deuda que supera los cien mil dólares, insiste en casar a su hija Celia con el hijo del acreedor para saldarla. La conversación se torna tensa cuando otra persona defiende a Celia, advirtiendo que es una estudiante sobresaliente y rechaza el matrimonio arreglado. El alcalde da una última oportunidad para que Celia aparezca; si no, el hombre tendrá que pagar la deuda total, dejando la decisión crítica sin resolver.