En este episodio, un conflicto estalla cuando un hombre furioso exige la muerte de su hermana Celia, acusándola de haber huido de casa y haber dañado la reputación del pueblo con su conducta. La familia discute acaloradamente, culpando a la madre y presionando para castigar a Celia severamente, incluso proponiendo llevarla a disculparse ante los ancestros y atarla con una cuerda. Sin embargo, otro personaje interviene para proteger a Celia, declarando que nadie puede hacerle daño. El episodio termina con la amenaza latente y la incertidumbre sobre el destino de Celia.