En el hospital, al Sr. Vega le dicen que Gael está grave y que solo sangre de un familiar lo salvará. La familia lo desprecia por quedar ciego y lo tacha de heredero inútil. Una mujer no emparentada se ofrece a donar sus córneas, promete acompañarlo, 'ser sus ojos' y ser su familia. El Sr. Vega rechaza la propuesta por diferencias de linaje; ella asegura que no será una carga y afirma: 'pronto podrás volver a ver'. Antes de partir muestra una jade heredada y dice a sus hijos: 'serán mis ojos'. Queda pendiente la decisión de los Vega.