Tras una llamada que exige confirmar si estos niños son de Gael, Clara llega al hospital: su madre está al borde de la muerte y los órganos fallan. La abuela se niega a financiar la cirugía y exige 30 mil para mañana, amenazando con desconectar el oxígeno. Los niños suplican y organizan recolectas; envían a buscar al abuelo Vega. Él recibe a los pequeños con escepticismo y desprecio, pero al examinarlos nota una jade idéntica a la de la madre. El giro abre la posibilidad de ayuda, pero Vega debe decidir enseguida y el tiempo para la operación se agota.