En el hospital, los niños esperan que su madre despierte y buscan al Sr. Vega para que firme la autorización que permita la cirugía. La directora pretende declararla muerta: ya firmaron la donación y la llaman muerta viviente para experimentos; la tutora reclama autoridad y ordena llevarla a la morgue. David corre a buscar al Sr. Vega; les dicen que su padre está en el laboratorio de ADN y, al ver una jade igual, lo localizan y gritan Papá. Queda por ver si su llegada y firma impedirán la donación.