Una mujer llega a la mansión Serrano y enfrenta la fría recepción de Emilio, quien la culpa por los conflictos generados por una concubina. Al ser considerada una intrusa, Emilio ordena su castigo, primero sugiriendo la muerte y, ante la negativa por el Estado de derecho, manda que la golpeen hasta que él indique detenerse. La mujer es arrestada y resistida, pidiendo que la suelten mientras las tensiones escalan. El episodio concluye con la incertidumbre sobre la severidad del castigo y quién desafiará las órdenes de Emilio.