En este episodio, la señora Isabella se prepara para un banquete importante con la ayuda del eunuco Javier, quien le entrega un vestido según la petición del Sr. Serrano. Sin embargo, la conversación revela que la moral está en decadencia y que las elecciones de vestuario de Isabella suelen ser mal recibidas. Emilio advierte que si Isabella vuelve a vestirse de manera inapropiada, podría avergonzar a la familia, recomendando que no la lleve a una subasta próxima. La tensión sube al quedar claro que Isabella debe decidir cómo presentarse para evitar un desastre social.