En este episodio, en la tumba de la princesa de Solaria, se descubre un vestido de novia perfectamente conservado. La princesa Isabella le pide a su prometido, el señor Serrano, que la espere mientras ella va a la guerra, ofreciéndole un vestido para su boda futura. Sin embargo, años después, Isabella regresa sola y enfrenta la realidad de que su esposo no sobrevivió. Ante la imposibilidad de continuar con el compromiso, surge la tensión cuando él insiste en que el matrimonio debe terminar, dejando la relación en un punto crítico y sin resolver.