Noa sufre una grave complicación médica y es trasladada de urgencia al hospital, mientras César intenta manejar la situación entre la familia Vidal y la amenaza velada contra los Solís. A pesar de los esfuerzos, el bebé de Noa no sobrevive y el doctor les informa que podría ser difícil que vuelva a tener hijos. La familia Vidal reafirma su apoyo y reconoce a Noa como nuera incluso sin descendencia. Al final, César enfrenta la realidad del sufrimiento de Noa, quien insiste en salir del hospital por sí misma, mientras él lucha con sus propios sentimientos.