En un set, César se enfrenta a una mujer vestida como Novia de Rojo mientras compañeros gritan advertencias. Ella actúa como monstruo y propone matrimonio; él, lejos de seguir el guión, acepta y pasa a insinuar sexo, preguntando cuándo acostarse, provocando desconcierto. Ella le recuerda que el guión pedía que él gritara y huyera para ser mordido; advierte que, como esposo, deberá aceptar ser devorado. Él insiste, intenta avanzar y promete ser rápido; ella rechaza y grita que pare. La escena queda en tensión, sin saber si la actuación derivará en intervención o en daño.