Teresa Salvo, de la Oficina de Supresión de Ríosur, intenta reclutar a César para luchar contra espíritus. César se niega por miedo y por su deseo de vivir en paz, pero cuando la capitana informa de una mazmorra con un súcubo de primer nivel él admite su deber y acepta participar, incluso si debe enfrentarlo cuerpo a cuerpo. Al llegar a la mazmorra, el súcubo se presenta como la "hermana" que reclamará al hombre liberado y declara que nadie se irá; el episodio concluye con la amenaza abierta y la decisión de César en juego.