En una confrontación, un hombre (César) llama "amor" y "esposa" a una mujer; ella responde con amenazas de violencia y rechazo. Un tercero alerta del Látigo del Inframundo; al lanzarlo, César lo atrapa con la mano, para sorpresa general. Las almohadillas térmicas de la mujer caen y echan humo negro, y el poder del hombre no la afecta ni provoca temor. El punto de giro es su inmunidad inesperada a sus ataques. La escena culmina con la mujer furiosa avanzando contra César, dejando la pelea abierta y sin resolución.