En la clínica se tensan las cosas: tras la expulsión de Carlos, alguien exige el 90% de las ganancias y cambiar el letrero a Clínica Quijas, presionando al personal. En medio del conflicto llega Diego, vecino, con una profunda cortada en la mano por una cuchilla al manejar el tractor; el tendón parece afectado. El Dr. Quijas declara que la clínica no puede tratarlo y aconseja ir al Hospital Santo, lo que retrasaría la atención. Pablo insiste y cuestiona la responsabilidad. El episodio termina cuando alguien afirma: "Yo puedo tratarlo.", dejando pendiente quién asumirá el riesgo.